<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[José Justo Calderón Dongo]]></title><description><![CDATA[José Justo Calderón Dongo]]></description><link>https://josjustocalderndongo.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!cqNn!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F2894803e-8cf6-41ba-a59b-afec94359d86_4000x1868.heic</url><title>José Justo Calderón Dongo</title><link>https://josjustocalderndongo.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Mon, 24 Aug 2026 01:03:20 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://josjustocalderndongo.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[José Justo Calderón Dongo]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[josjustocalderndongo@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[josjustocalderndongo@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[José Justo Calderón Dongo]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[José Justo Calderón Dongo]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[josjustocalderndongo@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[josjustocalderndongo@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[José Justo Calderón Dongo]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[PERÚ: LA URGENCIA DEL TIEMPO DE LOS INTELECTUALES INDÍGENAS. SIETE ELEMENTOS.]]></title><description><![CDATA[I.]]></description><link>https://josjustocalderndongo.substack.com/p/peru-la-urgencia-del-tiempo-de-los</link><guid isPermaLink="false">https://josjustocalderndongo.substack.com/p/peru-la-urgencia-del-tiempo-de-los</guid><dc:creator><![CDATA[José Justo Calderón Dongo]]></dc:creator><pubDate>Wed, 12 Aug 2026 00:27:33 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!cqNn!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F2894803e-8cf6-41ba-a59b-afec94359d86_4000x1868.heic" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><strong>I. Pacha, tiempo profundo y alienaci&#243;n ontol&#243;gica</strong></p><p style="text-align: justify;">El tiempo no es &#250;nicamente una magnitud f&#237;sica que transcurre de forma lineal y uniforme; es una experiencia moldeada por la cultura, la historia y la arquitectura del poder. En nuestra vivencia cotidiana de la modernidad contempor&#225;nea, el presente se experimenta bajo un dinamismo parad&#243;jico: oscila entre la aceleraci&#243;n tecnol&#243;gica vertiginosa e instant&#225;nea y un estancamiento denso y asfixiante. Esta elasticidad temporal nos aproxima al concepto del <em>cronotopo</em> formulado por Mija&#237;l Bajt&#237;n, donde la duraci&#243;n se dilata o se contrae seg&#250;n la densidad narrativa de la experiencia humana, coincidiendo con la intuici&#243;n leniniana sobre esos momentos de quiebre hist&#243;rico en los que semanas concentran el peso de d&#233;cadas.</p><p style="text-align: justify;">En el contexto peruano, la comprensi&#243;n del tiempo adquiere una complejidad ontol&#243;gica singular. Como observ&#243; Jos&#233; Carlos Mari&#225;tegui, en el Per&#250; coexisten de manera simult&#225;nea m&#250;ltiples estratos del pasado junto a las din&#225;micas de un presente marcado hoy por la inmediatez digital. Frente a la linealidad euroc&#233;ntrica, la matriz de pensamiento andina ofrece una concepci&#243;n integradora: la noci&#243;n de <em>Pacha</em>. Lejos de la reducci&#243;n folcl&#243;rica que traduce <em>Pachamama</em> como mera &#8220;Madre Tierra&#8221;, el vocablo <em>Pacha</em> abarca de forma indisoluble el espacio y el tiempo. El tiempo es la tierra y la tierra es el tiempo; el territorio no es un escenario pasivo, sino un organismo vivo en el cual transcurre la existencia. El campesino ind&#237;gena no contempla la tierra como un mero recurso extractivo, sino como origen y destino del ciclo vital.</p><p style="text-align: justify;">La irrupci&#243;n del colonialismo y la posterior estructuraci&#243;n de la Rep&#250;blica no inauguraron una era de desarrollo arm&#243;nico, sino una violenta interrupci&#243;n hist&#243;rica. Este quiebre trastoc&#243; los sentidos y la organizaci&#243;n socioespacial, instaurando un prejuicio persistente: la premisa colonial de que todo aquello proveniente de la matriz ind&#237;gena representa el atraso, la tara hist&#243;rica o el freno al progreso, exigiendo su asimilaci&#243;n o borrado.</p><p style="text-align: justify;">El impacto m&#225;s severo de este proceso no es &#250;nicamente material, sino subjetivo. El colonialismo mental opera despojando al sujeto de su propio ser e induciendo una alineaci&#243;n compulsiva: el deseo tr&#225;gico de ser aquello que no se es ni se podr&#225; ser jam&#225;s. El sujeto colonizado aprende a aborrecer su identidad, abrazando los s&#237;mbolos de la dominaci&#243;n. De esta enajenaci&#243;n deriva el racismo estructural e institucionalizado de la sociedad peruana: un sistema deshumanizante que solo tolera la integraci&#243;n del individuo de origen ind&#237;gena a condici&#243;n de que se blanquee, adopte la m&#225;scara hegem&#243;nica y reniegue de sus ra&#237;ces.</p><p style="text-align: justify;"><strong>II. La vanguardia ausente: cooptaci&#243;n criolla y la urdimbre del pensamiento originario</strong></p><p style="text-align: justify;">El diagn&#243;stico de Mari&#225;tegui en sus <em>7 ensayos de interpretaci&#243;n de la realidad peruana</em> no fue meramente socioecon&#243;mico, sino una interpelaci&#243;n epistemol&#243;gica radical. Al sostener que la cuesti&#243;n del indio no se resuelve mediante la caridad filantr&#243;pica, la instrucci&#243;n oficial ni el paternalismo pedag&#243;gico, el Amauta planteaba que la autoemancipaci&#243;n exige la gestaci&#243;n de una vanguardia te&#243;rica y pol&#237;tica nacida de la propia matriz originaria. Sin intelectuales org&#225;nicos formados en la tensi&#243;n de su propio territorio, la causa ind&#237;gena corr&#237;a el riesgo permanente de ser traducida, estilizada o desactivada por las &#233;lites mestizas y criollas.</p><p style="text-align: justify;">Frente a esta exigencia, la historia cultural del Per&#250; aplic&#243; una estrategia perversa: la blanqueizaci&#243;n ideol&#243;gica y la cooptaci&#243;n simb&#243;lica. Figuras tutelares como el propio Jos&#233; Carlos Mari&#225;tegui, C&#233;sar Vallejo y Jos&#233; Mar&#237;a Arguedas constituyen la encarnaci&#243;n m&#225;s alta de esa intelectualidad originaria. Mari&#225;tegui pens&#243; el marxismo desde el <em>ayllu</em> y el sentimiento andino; Vallejo reestructur&#243; el lenguaje po&#233;tico castellano desde la sintaxis aflictiva y la sensibilidad del hogar andino en Santiago de Chuco, del Per&#250; y del mundo; Arguedas operacionaliz&#243; la biling&#252;idad y el universo animista quechua como matriz narrativa. Sin embargo, el canon criollo y la academia centralista los despojaron de su densidad territorial, subsumi&#233;ndolos en categor&#237;as neutras &#8212;el &#8220;ensayista marxista&#8221;, el &#8220;poeta universal&#8221;, el &#8220;antrop&#243;logo mestizo&#8221;&#8212; para asimilarlos al canon occidental y perpetuar la ilusi&#243;n de que el pensamiento complejo es patrimonio exclusivo de la herencia europea.</p><p style="text-align: justify;">Para desmantelar esta trampa es imperativo redefinir, con rigor hist&#243;rico, la categor&#237;a de <em>ind&#237;gena</em>. En el plano de las ciencias sociales, ind&#237;gena es todo aquello y aquel que es originario del territorio que habita; es la expresi&#243;n del continuo hist&#243;rico de un lugar. En el Per&#250;, esto exige una interpretaci&#243;n amplia: todo lo que proviene del Per&#250; profundo y hunde sus ra&#237;ces en la matriz andino-amaz&#243;nica es ind&#237;gena. No se trata de una categor&#237;a folcl&#243;rica o de una condici&#243;n de postergaci&#243;n rural, sino de la pertenencia territorial, cultural e intelectual al substrato hist&#243;rico resistente al enclave colonial. Por el contrario, la matriz al&#243;gena e importada de Europa ha operado como el factor determinante de la enajenaci&#243;n nacional.</p><p style="text-align: justify;"><strong>III. El triunfo del racismo y la enajenaci&#243;n en la pol&#237;tica contempor&#225;nea</strong></p><p style="text-align: justify;">El racismo y la alienaci&#243;n cultural en el Per&#250; contempor&#225;neo han alcanzado su expresi&#243;n m&#225;s cr&#237;tica. Gran parte del electorado ha respaldado hist&#243;ricamente a liderazgos que niegan y repudian la identidad andino-amaz&#243;nica. La figura de Keiko Fujimori y las fuerzas conservadoras encarnan esta narrativa que subordina las cosmovisiones originarias a un modelo centralista y extractivista.</p><p style="text-align: justify;">En este escenario habitan singularidades socio-pol&#237;ticas fundamentales:</p><ul><li><p><strong>Las falsas representaciones:</strong> La experiencia pol&#237;tica previa mostr&#243; matices de aculturaci&#243;n y distancia simb&#243;lica. Alejandro Toledo, pese a exhibir un rostro andino, gobern&#243; subordinado a preceptos ideol&#243;gicos y econ&#243;micos marcadamente occidentales. Por su parte, Ollanta Humala, portador de un nombre de ra&#237;z originaria, experiment&#243; una evidente enajenaci&#243;n cultural, reproduciendo en la gesti&#243;n estatal la conducta tradicional del patr&#243;n colonizador.</p></li><li><p><strong>El rechazo al profesor rural:</strong> La elecci&#243;n de Pedro Castillo, un docente rural de clara ascendencia e identidad ind&#237;gena, desat&#243; una reaccionaria ola de desprecio clasista y racial. Retomando la dolorosa met&#225;fora de Jos&#233; Mar&#237;a Arguedas, su presencia en el poder fue tratada por los poderes medi&#225;ticos y pol&#237;ticos como &#8220;excremento de caballo&#8221;. Esta animadversi&#243;n escal&#243; hasta su destituci&#243;n e internamiento en prisi&#243;n; hoy, el Estado racista tiene a su captor en el Congreso como premio y a quien articul&#243; el complot fungiendo de presidenta.</p></li></ul><p style="text-align: justify;">El Per&#250; de hoy refleja la s&#237;ntesis del avasallamiento ejercido por una cultura hegem&#243;nica euroc&#233;ntrica. No obstante, este panorama no se explica &#250;nicamente por la presi&#243;n del bloque dominante, sino tambi&#233;n por el retroceso de las vanguardias intelectuales de origen ind&#237;gena y regional, que han preferido encaramarse en las academias tradicionales antes que asumir su papel hist&#243;rico.</p><p style="text-align: justify;"><strong>IV. Civilizaci&#243;n, identidad y resistencia: La lecci&#243;n de las matrices milenarias</strong></p><p style="text-align: justify;">Mientras el Per&#250; atraviesa una etapa de reempoderamiento de la vertiente occidental y al&#243;ctona, el escenario internacional ofrece ejemplos donde la reafirmaci&#243;n de una identidad civilizatoria milenaria se convierte en el pilar fundamental de la soberan&#237;a y la resistencia geopol&#237;tica.</p><ul><li><p><strong>China y el Estado-civilizaci&#243;n:</strong> El desarrollo contempor&#225;neo del gigante asi&#225;tico no se fundamenta &#250;nicamente en reformas econ&#243;micas, sino en su autopercepci&#243;n como un Estado-civilizaci&#243;n. Apoy&#225;ndose en m&#225;s de cinco milenios de continuidad cultural e institucional, China ha rechazado la asimilaci&#243;n acr&#237;tica de los modelos de gobernanza occidentales, edificando una matriz de desarrollo socioecon&#243;mico propia capaz de disputar la hegemon&#237;a global.</p></li><li><p><strong>Ir&#225;n y la profundidad hist&#243;rica persa:</strong> Heredero de la civilizaci&#243;n persa, el Estado iran&#237; ha construido una estructura pol&#237;tica y social capaz de resistir d&#233;cadas de aislamiento, sanciones y hostilidad imperial. La apelaci&#243;n constante a su legado milenario act&#250;a como un factor de cohesi&#243;n interna y dignidad nacional, permiti&#233;ndole mantener una postura soberana y de alta disuasi&#243;n regional.</p></li></ul><p style="text-align: justify;">Frente a la tendencia postcolonial de asumir la hegemon&#237;a occidental como la &#250;nica v&#237;a al progreso, estas grandes civilizaciones demuestran que la defensa de una matriz cultural propia no es un retroceso, sino la condici&#243;n indispensable para edificar un pa&#237;s aut&#243;nomo y resistente.</p><p style="text-align: justify;"><strong>V. El triunfo del tiempo profundo: La civilizaci&#243;n como doctrina de guerra asim&#233;trica</strong></p><p style="text-align: justify;">El an&#225;lisis de los conflictos contempor&#225;neos suele reducirse a m&#233;tricas inmediatas: poder de fuego, hegemon&#237;a satelital o tracci&#243;n algor&#237;tmica. Sin embargo, cuando una potencia tecnol&#243;gica hipermoderna choca contra una civilizaci&#243;n continua de miles de a&#241;os, las m&#233;tricas convencionales colapsan. La confrontaci&#243;n entre la coalici&#243;n liderada por Estados Unidos e Israel frente a Ir&#225;n ha dejado en evidencia que el verdadero centro de gravedad no reside &#250;nicamente en la sofisticaci&#243;n del armamento, sino en la profundidad del sedimento cultural que sostiene a un pueblo.</p><p style="text-align: justify;">Tal como ocurri&#243; con la Guerra de Vietnam &#8212;donde la victoria territorial del pueblo vietnamita fue reelaborada por la maquinaria audiovisual de Hollywood para fabricar una narrativa de invencibilidad occidental&#8212;, el bloque hegem&#243;nico intenta aplicar hoy el mismo libreto. Frente a la incapacidad de sostener una victoria real sobre el terreno ante la estrategia asim&#233;trica iran&#237;, se recurre a la posverdad y a la guerra de informaci&#243;n. Sin embargo, la brecha entre la percepci&#243;n fabricada y la realidad operativa ha alcanzado un punto de quiebre.</p><p style="text-align: justify;">&#191;C&#243;mo se explica que una naci&#243;n sometida a d&#233;cadas de cerco econ&#243;mico prevalezca frente a los presupuestos militares m&#225;s abultados del planeta? La respuesta radica en la civilizaci&#243;n como doctrina organizativa:</p><ol><li><p><strong>La moral del tiempo largo:</strong> Las potencias occidentales operan bajo ciclos electorales breves y una opini&#243;n p&#250;blica sensible al costo inmediato. En contraste, la psique colectiva persa opera desde la noci&#243;n de <em>Iranshahr</em> y la temporalidad del tiempo profundo. La paciencia estrat&#233;gica iran&#237; neutraliza la doctrina occidental de guerra r&#225;pida y devastaci&#243;n rel&#225;mpago.</p></li><li><p><strong>La red descentralizada y el tejido comunitario:</strong> La estructura de la resistencia iran&#237; refleja el modelo de organizaci&#243;n tradicional de su territorio: unidades aut&#243;nomas, adaptativas y cohesionadas por un c&#243;digo com&#250;n. Frente a la doctrina de mando y control centralizado vulnerable al sabotaje tecnol&#243;gico, la ciudadan&#237;a y la milicia operan como un tejido social org&#225;nico donde la noci&#243;n de dignidad colectiva reemplaza al c&#225;lculo mercantil.</p></li><li><p><strong>La s&#237;ntesis identitaria:</strong> La eficacia b&#233;lica iran&#237; se nutre de un hondo archivo simb&#243;lico. La &#233;pica del <em>Shahnam&#233;</em> (la defensa perpetua del territorio frente a la injusticia) se fusiona simbi&#243;ticamente con el <em>ethos</em> del chiismo, vertebrado sobre la resistencia del oprimido (<em>mastaz&#8217;afin</em>) frente a la tiran&#237;a.</p></li></ol><p style="text-align: justify;">Este conflicto demuestra que la hipermodernidad tecnol&#243;gica es insuficiente cuando intenta quebrar a un pueblo cuya estructura de resistencia se ha refinado a lo largo de milenios de invasiones digeridas y superadas.</p><p style="text-align: justify;"><strong>VI. El Per&#250; como cuna civilizatoria: Memoria, resistencia y vanguardia</strong></p><p style="text-align: justify;">El Per&#250; no es simplemente un pa&#237;s m&#225;s en el concierto de naciones modernas; es uno de los escasos n&#250;cleos donde la especie humana invent&#243; de manera aut&#243;noma la civilizaci&#243;n. Esta condici&#243;n de cuna milenaria, equiparable &#250;nicamente a focos primigenios como Mesopotamia, Egipto, la India, China y Mesoam&#233;rica, le otorga una densidad cultural que sostiene su capacidad de resistencia socio-hist&#243;rica.</p><ul><li><p><strong>La evidencia aut&#243;noma:</strong> Como demostr&#243; Ruth Shady con Caral (3000 a. C.), el proceso civilizatorio andino no fue resultado de migraciones ni pr&#233;stamos externos, sino de una respuesta colectiva y cient&#237;fica ante las complejidades del territorio. Asimismo, Arnold J. Toynbee identific&#243; a la civilizaci&#243;n andina como una de las civilizaciones primarias de la humanidad, destacando su brillante &#8220;respuesta al desaf&#237;o&#8221; (<em>challenge and response</em>) ante una geograf&#237;a extrema mediante la verticalidad ecol&#243;gica y la ingenier&#237;a hidr&#225;ulica.</p></li><li><p><strong>Memoria y resistencia:</strong> Esta ra&#237;z dota al pueblo andino-amaz&#243;nico de una notable resiliencia. Alberto Flores Galindo, en <em>Buscando un inca</em>, analiz&#243; c&#243;mo la &#8220;utop&#237;a andina&#8221; no era una mirada nost&#225;lgica, sino una reserva moral e ideol&#243;gica de reconstrucci&#243;n social. Por su parte, Jos&#233; Mar&#237;a Arguedas, con su concepto de <em>&#8220;todas las sangres&#8221;</em>, plante&#243; que la potencia del Per&#250; reside en la capacidad del sujeto ind&#237;gena de asimilar la modernidad sin renunciar a su matriz cultural.</p></li><li><p><strong>El papel de la vanguardia intelectual:</strong> Esta potencia hist&#243;rica corre el riesgo de permanecer dormida si no es asumida por sus intelectuales. Mari&#225;tegui sostuvo que el problema nacional exige una &#8220;creaci&#243;n heroica&#8221;: reinterpretar la realidad a partir de las ra&#237;ces comunitarias andinas. Ante la enajenaci&#243;n acad&#233;mica euroc&#233;ntrica, pensadores de la colonialidad del poder como An&#237;bal Quijano y Walter Mignolo plantean la necesidad de un &#8220;desprendimiento epist&#233;mico&#8221; para visibilizar la matriz civilizatoria, generar conciencia de la continuidad hist&#243;rica del <em>Ayni</em> y construir un horizonte verdaderamente soberano.</p></li></ul><p style="text-align: justify;"><strong>VII. Pachacuti y la tarea hist&#243;rica: Hacia la restituci&#243;n civilizatoria</strong></p><p style="text-align: justify;">La transformaci&#243;n profunda del Per&#250; no vendr&#225; de la mera alternancia dentro de un sistema pol&#237;tico configurado sobre las bases del colonialismo mental y la subordinaci&#243;n epist&#233;mica. Superar el racismo estructural exige una ruptura tajante con las estructuras hegem&#243;nicas que pretenden reducir una cuna civilizatoria a una periferia receptora de modelos ajenos.</p><p style="text-align: justify;">Para que esta ruptura se concrete, la lecci&#243;n de Mari&#225;tegui cobra una urgencia ineludible: se requiere la consolidaci&#243;n de intelectuales org&#225;nicos surgidos de la propia matriz andino-amaz&#243;nica. No aquellos que buscan la legitimaci&#243;n en las academias pro-occidentales o que conciben el legado ancestral como un objeto folcl&#243;rico, sino vanguardias conscientes de su papel hist&#243;rico, capaces de emprender la &#8220;creaci&#243;n heroica&#8221; de articular la ciencia y la tecnolog&#237;a contempor&#225;neas con la filosof&#237;a de la reciprocidad y la ingenier&#237;a comunitaria.</p><p style="text-align: justify;">En la cosmovisi&#243;n andina del espacio-tiempo (<em>Pacha</em>), las crisis profundas no representan el fin de la historia, sino el preludio inevitable del <strong>Pachacuti</strong>: el gran cambio de rumbo, el alumbramiento de una nueva era donde el orden trastocado se reordena desde sus bases.</p><p style="text-align: justify;">El Per&#250; de hoy se encuentra en ese umbral decisivo. El agotamiento de las &#233;lites tradicionales y el callej&#243;n sin salida del racismo de Estado se&#241;alan que la hora de la subordinaci&#243;n ha llegado a su fin. La restituci&#243;n del Per&#250; como una naci&#243;n soberana, plurinacional y justa depende de asumir esa densidad milenaria para edificar, desde las ra&#237;ces vivas de todas las sangres, un proyecto de pa&#237;s resistente, aut&#243;nomo y plenamente emancipado.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[LA HISTORIA DEL CINE: UNA CONTRADICCIÓN ENTRE EL CINE PLURAL Y EL CINE DOMINANTE]]></title><description><![CDATA[Este art&#237;culo ofrece un recorrido hist&#243;rico y conceptual sobre la tensi&#243;n permanente entre el cine comercial hegem&#243;nico y el cine plural.]]></description><link>https://josjustocalderndongo.substack.com/p/la-historia-del-cine-una-contradiccion</link><guid isPermaLink="false">https://josjustocalderndongo.substack.com/p/la-historia-del-cine-una-contradiccion</guid><dc:creator><![CDATA[José Justo Calderón Dongo]]></dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jul 2026 02:43:03 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!cqNn!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F2894803e-8cf6-41ba-a59b-afec94359d86_4000x1868.heic" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><span>Cuando hablamos de cine o de cinematograf&#237;a, solemos asociarlo casi naturalmente con un solo tipo de cine: el hollywoodense, es decir, la producci&#243;n norteamericana comercial, f&#225;cil de ver, superficial, sin alegor&#237;as ni temas profundos, carente de discursos o par&#225;bolas. A menudo, este tipo de cine es el &#250;nico referente con el que podemos descifrar la palabra &#8220;cinematograf&#237;a&#8221;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Aunque el cine m&#225;s difundido por los medios comerciales que hoy abundan en nuestros men&#250;s audiovisuales es el norteamericano, de ning&#250;n modo puede afirmarse que sea el &#250;nico existente en el mundo. Existen, con claras evidencias, otros cines y otras formas de hacer cinematograf&#237;a que trascienden las estructuras verticales del mensaje hollywoodense, que van m&#225;s all&#225; de sus historias estereotipadas, superficiales y carentes de mayor significado simb&#243;lico. Hay otras cinematograf&#237;as en el mundo que, por el contrario, se caracterizan por su pluralidad de sentidos, profundizan en la alegor&#237;a y sostienen discursos que van m&#225;s all&#225; del objetivo meramente lucrativo.</span></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://josjustocalderndongo.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading! Subscribe for free to receive new posts and support my work.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><h1 style="text-align: justify;"><strong><span>HAGAMOS UN POCO DE HISTORIA</span></strong></h1><p style="text-align: justify;"><span>El cine naci&#243; en Francia hace m&#225;s de un siglo, en 1895, r&#225;pidamente fue asimilado por los Estados Unidos de Norteam&#233;rica, que en pleno auge econ&#243;mico lo convirtieron en un negocio sumamente rentable. Inicialmente, la producci&#243;n era elitista y asaz monop&#243;licamente fullera liderada por el famoso inventor Thomas Alva Edison, y debido a disputas por el control de la industria, en 1911 surgi&#243; Hollywood en la costa oeste. All&#237; se realiz&#243; una pel&#237;cula emblem&#225;tica que sentar&#237;a las bases no solo del lenguaje cinematogr&#225;fico y el montaje, sino tambi&#233;n de la ideolog&#237;a del cine dominante: </span><em><span>El nacimiento de una naci&#243;n</span></em><span>, de D. W. Griffith.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Esa misma pel&#237;cula llegar&#237;a a la Rusia revolucionaria de 1917, donde tras un an&#225;lisis colectivo transversal, germinar&#237;a el cine sovi&#233;tico, que tom&#243; los avances t&#233;cnicos, de lenguaje y montaje, pero se opuso radicalmente a la visi&#243;n ideol&#243;gica de Griffith. De este cruce surgir&#237;an en 1925 </span><em><span>El acorazado Potemkin</span></em><span> de Eisenstein (cumbre del montaje) y, en 1929, </span><em><span>El hombre de la c&#225;mara</span></em><span> de Dziga V&#233;rtov (pionera del documental).</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Este conflicto marcar&#237;a para siempre la historia del cine: desde entonces, no existe un &#250;nico patr&#243;n de desarrollo cinematogr&#225;fico, sino dos caminos claros y opuestos: el cine dominante y el cine plural. As&#237;, veremos consolidarse el cine hegem&#243;nico &#8212;ampliamente conocido&#8212; y, en paralelo, el cine plural, que dar&#225; lugar a cinematograf&#237;as alternativas en todo el mundo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En plena Segunda Guerra Mundial, mientras el mundo se divid&#237;a entre dos bandos, Italia &#8212;epicentro del Eje&#8212; utilizaba el cine como propaganda fascista. En reacci&#243;n, surge el Neorrealismo Italiano, que desde 1943 y consolid&#225;ndose tras la guerra, desafi&#243; el discurso oficial promoviendo una visi&#243;n m&#225;s humana y aut&#233;ntica.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Al mismo tiempo, en Estados Unidos aparece el cine </span><em><span>Noir</span></em><span> (1940-1958), una corriente que retrataba la sociedad estadounidense desde una &#243;ptica pesimista y c&#237;nica, evidenciando la ambig&#252;edad moral y la fragilidad de los ideales nacionales. Este cine surge bajo el yugo implacable del C&#243;digo Hays (1930-1962).</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En la Gran Breta&#241;a de la posguerra, emerge otra expresi&#243;n de cine plural: el </span><em><span>Free Cinema</span></em><span> ingl&#233;s (1956-1966). Este movimiento, de compromiso social y humanista, rechazaba el clasismo, expon&#237;a un moralismo cr&#237;tico y manifestaba descontento frente al Estado de Bienestar. Surgi&#243; en plena Guerra Fr&#237;a, cuando el cine era un instrumento de propaganda, autodenomin&#225;ndose &#8220;libre&#8221; para marcar distancia tanto del cine comercial de Hollywood como del documental brit&#225;nico previo, al que consideraban cargado de intencionalidad propagand&#237;stica. Coincide con la p&#233;rdida de colonias y el declive del poder imperial brit&#225;nico, generando una crisis de identidad nacional que el cine tradicional no supo reflejar. Geopol&#237;ticamente, bebi&#243; de nuevos lenguajes europeos (como el neorrealismo italiano), rompiendo el aislamiento cultural y conectando con una sensibilidad m&#225;s moderna y realista.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En la Francia dividida por la guerra y la descolonizaci&#243;n de Argelia, surge la </span><em><span>Nouvelle Vague</span></em><span>, movimiento que rompe con las convenciones narrativas y t&#233;cnicas del cine tradicional dominante, priorizando la mirada del director-autor. Este cine despliega una revoluci&#243;n formal para abordar las complejidades de la sociedad francesa de posguerra y la condici&#243;n humana, desde una &#243;ptica cr&#237;tica y pesimista.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Durante esos mismos a&#241;os, tras la independencia de Argelia y Ben&#237;n, el cine panafricano tambi&#233;n enriquece el cine plural, enfrentando el colonialismo y buscando &#8220;descolonizar la mirada&#8221;. En 1969, la Federaci&#243;n Panafricana de Cineastas (FEPACI) nace en T&#250;nez para promover la cooperaci&#243;n regional y la soberan&#237;a cultural, mientras que el Festival Panafricano de Cine y Televisi&#243;n de Uagadug&#250; (FESPACO) en Burkina Faso se convierte en el certamen m&#225;s relevante del continente.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En Estados Unidos, el </span><em><span>New American Cinema Group</span></em><span> (NACG) surge oficialmente en 1960 con su manifiesto en Nueva York (la cooperativa se funda el 14 de julio de 1961), buscando un cine experimental y alternativo al comercial.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En Latinoam&#233;rica, Brasil ve nacer a finales de los a&#241;os 50 el </span><em><span>Cinema Novo</span></em><span>, caracterizado por su &#233;nfasis en la igualdad social, el intelectualismo y la creaci&#243;n de un cine aut&#233;nticamente brasile&#241;o que refleje la realidad del pa&#237;s, en oposici&#243;n a la imposici&#243;n cultural de Hollywood. Glauber Rocha resumi&#243; este esp&#237;ritu: &#8220;Una idea en la cabeza y una c&#225;mara en la mano&#8221;. Ense&#241;aron que la escasez de recursos no es una debilidad, sino una est&#233;tica propia en respuesta al colonialismo cultural, bajo el lema: &#8220;Cine local, resonancia global&#8221;. El objetivo era claro: no copiar a Hollywood, sino narrar la propia realidad, con sus acentos y carencias.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>En ese mismo continente florece el Tercer Cine, un movimiento revolucionario que surge en Am&#233;rica Latina durante las d&#233;cadas de 1960 y 1970, como respuesta pol&#237;tica y social al cine dominante de Hollywood (Primer Cine) y al cine de arte europeo (Segundo Cine). A diferencia de sus predecesores, orientados al entretenimiento comercial o la expresi&#243;n individual, el Tercer Cine se concibe como una herramienta de liberaci&#243;n, catalizador de conciencia social y acci&#243;n pol&#237;tica contra el neocolonialismo y el capitalismo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>El &#8220;Nuevo Cine Mexicano&#8221; de los 70s &#8212;aunque el t&#233;rmino se populariz&#243; m&#225;s tarde&#8212; fue una corriente marginal y pol&#237;tica en M&#233;xico, paralela al &#8220;Tercer Cine&#8221; latinoamericano (Solanas y Getino) y al &#8220;cine imperfecto&#8221; (Julio Garc&#237;a Espinosa). Nacido de la contracultura, el movimiento estudiantil y la cr&#237;tica al sistema priista, us&#243; el cine como herramienta de acci&#243;n social y autogesti&#243;n a trav&#233;s de colectivos, cooperativas y talleres universitarios.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>D&#233;cadas m&#225;s tarde, en 1995, surge en Dinamarca el movimiento Dogma 95, fundado por Lars von Trier y Thomas Vinterberg. Este movimiento vanguardista apostaba por purificar el cine, rechazando artificios t&#233;cnicos y narrativos y volviendo a lo esencial: historia, actores y c&#225;mara en locaciones reales, bajo un estricto &#8220;Voto de Castidad&#8221; para alcanzar autenticidad y verdad emocional, en cr&#237;tica abierta a las superproducciones de Hollywood. Estableci&#243; reglas como filmar con c&#225;mara en mano, sin luz artificial, sonido integrado y sin efectos especiales, inspirando un cine m&#225;s crudo y realista que sigue influyendo hoy.</span></p><h2 style="text-align: justify;"><strong><span>EL CINE PLURAL EN LOS &#218;LTIMOS TIEMPOS</span></strong></h2><blockquote><p><span>1. El Cine Sin Autor (Espa&#241;a/Global, 2008 en adelante)</span></p></blockquote><p style="text-align: justify;"><span>Quiz&#225;s el referente te&#243;rico m&#225;s directo del cine plural. Se trata de un colectivo nacido en Madrid (con Gerardo Tudur&#237;) que renuncia a la figura del director-genio. No hacen pel&#237;culas sobre la gente, sino que facilitan que la gente haga su propia pel&#237;cula.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Aporte: Crearon el concepto de &#8220;ingenier&#237;a social f&#237;lmica&#8221;. Su m&#233;todo es llegar a un barrio, poner una c&#225;mara y preguntar: &#8220;&#191;Qu&#233; pel&#237;cula necesita este barrio?&#8221;. La asamblea decide el guion y el rodaje.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Lema: &#8220;La sinautor&#237;a no es anonimato, es responsabilidad com&#250;n&#8221;.</span></p><blockquote><p><span>2. El Cine Ind&#237;gena y el &#8220;Video nas Aldeias&#8221; 2.0 (Latinoam&#233;rica)</span></p></blockquote><p style="text-align: justify;"><span>Aunque surgi&#243; antes, en el nuevo milenio adquiri&#243; fuerza pol&#237;tica gracias a la tecnolog&#237;a digital ligera. Ejemplo de ello son colectivos como CLACPI (Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicaci&#243;n de los Pueblos Ind&#237;genas) o Rede Katahirine (mujeres ind&#237;genas en Brasil). Ya no es antropolog&#237;a visual, sino autodefensa visual.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Aporte: El concepto de &#8220;soberan&#237;a audiovisual&#8221;. Rompen la gram&#225;tica occidental: sus pel&#237;culas a menudo prescinden del conflicto aristot&#233;lico y siguen tiempos circulares, rituales o contemplativos, incomprendidos por la industria tradicional.</span></p><blockquote><p><span>3. Nollywood y el Cine de Guerrilla Digital (Nigeria)</span></p></blockquote><p style="text-align: justify;"><span>El ejemplo industrial m&#225;s exitoso de cine plural fuera de Occidente. La industria cinematogr&#225;fica nigeriana produce con presupuestos m&#237;nimos, filma en una semana y vende directamente en las calles o por internet, sin pasar por cines ni festivales de &#233;lite.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Aporte: Demostraron que no se necesita la aprobaci&#243;n de Europa o Hollywood para existir. Es un cine que dialoga directamente con su p&#250;blico local, sin intermediarios culturales, y cuya vitalidad radica en su inmediatez.</span></p><blockquote><p><span>4. Desktop Cinema / Screenlife (Global, 2014 en adelante)</span></p></blockquote><p style="text-align: justify;"><span>Pel&#237;culas que transcurren &#237;ntegramente en la pantalla de una computadora (por ejemplo, </span><em><span>Unfriended</span></em><span>, </span><em><span>Searching</span></em><span> o los ensayos de Kevin B. Lee).</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Aporte: Democratizaci&#243;n total del espacio cinematogr&#225;fico. Nos muestra que el &#8220;escenario&#8221; puede ser el escritorio digital, validando que una conversaci&#243;n de WhatsApp o una ventana de YouTube son materia cinematogr&#225;fica.</span></p><blockquote><p><span>5. El Mumblecore (EE.UU., 2002-2010)</span></p></blockquote><p style="text-align: justify;"><span>El &#8220;hijo perezoso&#8221; de Cassavetes y Dogma 95. J&#243;venes cineastas como los hermanos Duplass o Greta Gerwig usaron c&#225;maras digitales econ&#243;micas para filmar a sus amigos conversando en departamentos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Aporte: La naturalidad radical. Priorizan el di&#225;logo improvisado y las relaciones humanas por encima de la trama, ense&#241;ando que el aburrimiento cotidiano tambi&#233;n es cine.</span></p><blockquote><p><span>6. Transcinema y el Cine de No-Ficci&#243;n (Per&#250;/Latinoam&#233;rica)</span></p></blockquote><p style="text-align: justify;"><span>Festivales y corrientes &#8212;como el Festival Transcinema en Per&#250;&#8212; proclaman la muerte de las fronteras entre documental y ficci&#243;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Aporte: La hibridez. Aceptan pel&#237;culas imperfectas, rugosas, que mezclan videoarte con denuncia pol&#237;tica. Este cine est&#225; en constante mutaci&#243;n, rechazando etiquetas impuestas por la industria.</span></p><blockquote><p><span>7. Cine Vertical y TikTok</span></p></blockquote><p style="text-align: justify;"><span>La aceptaci&#243;n del formato 9:16 (vertical, m&#243;vil) como un lienzo art&#237;stico leg&#237;timo, no solo para redes sociales. Ejemplo de ello, el Vertical Film Festival.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Aporte: La rebeld&#237;a del formato. Durante un siglo el cine fue horizontal; el cine plural asume que la nueva ventana al mundo es vertical, desafiando la dictadura del horizonte e invitando a narrar en altura.</span></p><h1 style="text-align: justify;"><strong><span>EL CINE ES PLURAL O NO ES NADA</span></strong></h1><p style="text-align: justify;"><span>En un an&#225;lisis m&#225;s profundo de las ecolog&#237;as cinematogr&#225;ficas, encontramos m&#250;ltiples evidencias de un cine diverso y heterog&#233;neo: un cine que no solo se expresa en movimientos, escuelas o agrupaciones de realizadores e intelectuales, sino tambi&#233;n en trayectorias personales, gestos est&#233;ticos y testimonios que defendieron una sensibilidad situada m&#225;s all&#225; del cine dominante.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Charles Chaplin constituye uno de los ejemplos m&#225;s brillantes de esa tradici&#243;n. Su sensibilidad dialoga con un cine plural porque no se limit&#243; a provocar risa: hizo del humor una forma de resistencia social. A trav&#233;s de la figura del vagabundo, Charlot, puso en el centro de la pantalla global al marginado, al obrero alienado por las m&#225;quinas en </span><em><span>Tiempos modernos</span></em><span> y al despose&#237;do; logr&#243;, as&#237;, que el p&#250;blico empatizara no con el poderoso, sino con el vulnerable.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Hoy, Charlot es, sin duda, el mayor &#237;cono de la era del cine mudo y una de las figuras m&#225;s reconocibles de la cultura popular. Sin embargo, su importancia excede con creces la comicidad del personaje: el Vagabundo fue una genialidad de dise&#241;o visual, s&#237;ntesis expresiva y carga sociopol&#237;tica. En &#233;l conviv&#237;an la ternura, la iron&#237;a, la cr&#237;tica y la dignidad de quienes rara vez ocupaban el centro del relato.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Chaplin demuestra, de manera contundente, que desde los or&#237;genes mismos de la cinematograf&#237;a el cine se manifest&#243; en toda su heterogeneidad. Estas expresiones polifac&#233;ticas pueden rastrearse a lo largo de la historia del cine mundial: en sus estilos, lenguajes, p&#250;blicos, geograf&#237;as y formas de producci&#243;n. El cine, en esencia, es plural.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Sin embargo, el cine que m&#225;s atrae al gran p&#250;blico suele ser el cine comercial: dominante, hegem&#243;nico y articulado por una maquinaria capaz de moldear gustos, administrar emociones y orientar imaginarios seg&#250;n sus propios intereses. Frente a ello, surge una pregunta inevitable: &#191;qu&#233; hacer para que las grandes audiencias se acerquen a ese otro cine &#8212;m&#225;s propio, aut&#233;ntico, social y diverso&#8212; sin que este quede aplastado por el poder avasallador de la industria?</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Este es, sin duda, el &#8220;santo grial&#8221; y el mayor desaf&#237;o para quienes creemos en un cine distinto. La tentaci&#243;n inmediata suele ser adoptar una postura paternalista: asumir que el gran p&#250;blico &#8220;no sabe elegir&#8221; y que, por lo tanto, nuestro deber consiste en &#8220;educarlo&#8221; o &#8220;culturizarlo&#8221;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Pero esa f&#243;rmula est&#225; condenada al fracaso. Nadie va al cine para recibir una lecci&#243;n moral ni para sentir que le han dejado una tarea pendiente. Hollywood no se ha convertido en la opci&#243;n por defecto porque la gente sea indiferente a su propia realidad, sino porque la gran industria ha perfeccionado, durante m&#225;s de un siglo, la distribuci&#243;n, el confort y, sobre todo, la gesti&#243;n de las emociones.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Por eso, para democratizar la mirada y conectar el cine aut&#233;ntico, social, plural y propio con las grandes mayor&#237;as, el camino no pasa por imponer una sensibilidad, sino por transformar la relaci&#243;n de la gente con la pantalla. En esa direcci&#243;n, pueden plantearse cuatro estrategias fundamentales.</span></p><h2 style="text-align: justify;"><span>1. Cambiar el &#8220;cine sobre la comunidad&#8221; por el &#8220;cine de la comunidad&#8221;</span></h2><p style="text-align: justify;"><span>La gente suele rechazar cierto cine de autor o &#8220;de festival&#8221; porque percibe que la mirada viene de fuera: un director de clase acomodada o de origen extranjero llega a una comunidad, retrata su precariedad con solemnidad y luego se marcha. Esa distancia genera desconfianza y dificulta la identificaci&#243;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span>La alternativa:</span></strong><span> apostar por la autorrepresentaci&#243;n. Cuando el p&#250;blico ve su propio barrio, escucha su acento sin caricaturas y reconoce sus conflictos cotidianos en la pantalla, se produce un poderoso efecto de espejo. El cine propio deja de parecer &#8220;aburrido&#8221; o &#8220;ajeno&#8221; y se convierte en una cuesti&#243;n de identidad, memoria y orgullo comunitario.</span></p><h2 style="text-align: justify;"><span>2. No temerle a la emoci&#243;n ni a los g&#233;neros populares</span></h2><p style="text-align: justify;"><span>Con frecuencia, el cine con contenido social cae en una solemnidad excesiva: planos contemplativos demasiado extensos, ritmos distantes y una puesta en escena que puede alejar al espectador acostumbrado a otras formas narrativas. Chaplin, en cambio, demostr&#243; que era posible formular una cr&#237;tica feroz al capitalismo y a la alienaci&#243;n del trabajo en </span><em><span>Tiempos modernos</span></em><span> mediante el humor, la emoci&#243;n y la comedia f&#237;sica.</span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span>La alternativa:</span></strong><span> utilizar los c&#243;digos del g&#233;nero &#8212;el suspenso, la comedia, el melodrama familiar&#8212; como un verdadero &#8220;caballo de Troya&#8221;. El subtexto pol&#237;tico o social ingresa con mayor fuerza cuando el espectador est&#225; genuinamente atrapado por una buena historia, por la risa, por la tensi&#243;n o por el reconocimiento emocional.</span></p><h2 style="text-align: justify;"><span>3. Crear nuevas ecolog&#237;as de exhibici&#243;n: sacar el cine de las salas de &#233;lite</span></h2><p style="text-align: justify;"><span>Si para ver &#8220;buen cine&#8221; es necesario asistir a un cineclub exclusivo, ubicado en el centro cultural de un barrio acomodado, pagar una entrada costosa y luego participar en un debate intelectual complejo, entonces la puerta ya est&#225; cerrada para las mayor&#237;as.</span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span>La alternativa:</span></strong><span> descentralizar las pantallas. El cine debe volver a la plaza p&#250;blica, al patio de la escuela, al comedor popular y a la parroquia. Cuando la proyecci&#243;n se convierte en un evento comunitario y festivo &#8212;un espacio donde se puede comer, conversar y mirar una pel&#237;cula al aire libre&#8212; se rompe la barrera de la &#8220;alta cultura&#8221; y el cine recupera su potencia como punto de encuentro social.</span></p><h2 style="text-align: justify;"><span>4. Desmitificar el proceso de creaci&#243;n: el espectador como realizador</span></h2><p style="text-align: justify;"><span>La mejor manera de que la gente valore y busque un cine aut&#233;ntico es hacerla parte del proceso creativo. Cuando las personas comprenden c&#243;mo se construye una imagen, pierden la reverencia pasiva hacia el cine de Hollywood y comienzan a mirar las pel&#237;culas con un ojo m&#225;s cr&#237;tico, activo y consciente.</span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span>La alternativa:</span></strong><span> impulsar talleres comunitarios de creaci&#243;n r&#225;pida. Cuando un joven de un barrio popular aprende a filmar una historia con su celular, su forma de consumir cine cambia para siempre. Deja de ser un simple receptor de entretenimiento empaquetado y se convierte en un lector activo de la realidad visual.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>El reto no consiste en competir con Hollywood en su propio terreno de efectos especiales y presupuestos millonarios. La verdadera disputa est&#225; en otro lugar: en la honestidad, la cercan&#237;a y la capacidad de ofrecer algo que la gran industria jam&#225;s podr&#225; entregar del mismo modo: la dignidad de ver las propias vidas convertidas en arte.</span></p><p style="text-align: justify;"><span>Estas estrategias, entre otras, permitir&#225;n reconocer y descubrir otros cines, as&#237; como nuevas formas de mirar pel&#237;culas y de reconocernos en las pantallas. Nos invitan a aceptarnos, a afirmar nuestra identidad y a elegirnos a nosotros mismos, as&#237; como a descubrir otros cines, de otros enclaves que comparten con nosotros experiencias y condiciones, en una realidad que no se parece a la que Hollywood suele mostrar, sino que es mucho m&#225;s rica, diversa y plural.</span></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://josjustocalderndongo.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading! 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Desde los albores mismos de la Revoluci&#243;n Cubana, la respuesta de Washington ante la determinaci&#243;n soberana de la isla fue la imposici&#243;n de un cerco despiadado; de este modo, el bloqueo econ&#243;mico, financiero y comercial no es un fen&#243;meno reciente, sino una agresi&#243;n hist&#243;rica que cumple ya <strong>64 a&#241;os</strong> de aplicaci&#243;n ininterrumpida. Esta pol&#237;tica de asfixia sistem&#225;tica, iniciada formalmente a principios de la d&#233;cada de 1960, se ha consolidado como el asedio m&#225;s prolongado de la historia moderna con el objetivo confeso de doblegar, por la v&#237;a de la privaci&#243;n material, la dignidad del proyecto social cubano.</p><p style="text-align: justify;">Pocas naciones en el mundo moderno han tenido que forjar su soberan&#237;a bajo un acoso tan implacable, prolongado y multidimensional como el impuesto por los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos. Por eso, el hist&#243;rico paquete de <strong>176 transformaciones econ&#243;micas y sociales</strong> aprobado recientemente por la Asamblea Nacional no puede interpretarse, bajo ning&#250;n concepto, como una claudicaci&#243;n ante Washington. Al contrario: representa un nuevo ejercicio de audacia t&#225;ctica para salvar el socialismo y garantizar la supervivencia material de la isla frente a una pol&#237;tica de guerra econ&#243;mica total.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://josjustocalderndongo.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading! Subscribe for free to receive new posts and support my work.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p style="text-align: justify;">Para entender el verdadero alcance de este giro audaz, es imprescindible poner en primer plano la naturaleza del aislamiento que sufre el pueblo cubano, un entramado legal dise&#241;ado expl&#237;citamente para estrangular, desestabilizar y destruir el proyecto socialista.</p><p style="text-align: justify;"><strong>El andamiaje del asedio: Bloqueo, Ley Helms-Burton y guerra petrolera</strong></p><p style="text-align: justify;">Lo que la narrativa hegem&#243;nica occidental insiste en llamar un simple &#8220;embargo comercial&#8221; es, en t&#233;rminos jur&#237;dicos y pr&#225;cticos, un <strong>bloqueo genocida con alcances extraterritoriales</strong>. Su objetivo, codificado en leyes imperiales desde hace d&#233;cadas, es provocar el colapso sist&#233;mico a trav&#233;s del hambre y la desesperaci&#243;n de la poblaci&#243;n.</p><ul><li><p><strong>La Ley Helms-Burton y la persecuci&#243;n global:</strong> Aprobada en 1996, esta ley convirti&#243; el bloqueo en un mandato inflexible del Congreso de EE. UU. Su herramienta m&#225;s agresiva, el <strong>T&#237;tulo III</strong>, castiga la libertad econ&#243;mica de terceros pa&#237;ses. Al permitir demandas multimillonarias contra empresas europeas, canadienses o latinoamericanas que inviertan en infraestructuras leg&#237;timamente nacionalizadas por la Revoluci&#243;n en los a&#241;os 60, Washington infunde un &#8220;terror financiero internacional&#8221; que busca congelar las inversiones extranjeras directas en la isla.</p></li><li><p><strong>La infamia de la lista de patrocinadores del terrorismo:</strong> La c&#237;nica y unilateral inclusi&#243;n de Cuba en la lista estadounidense de Estados Patrocinadores del Terrorismo act&#250;a como un candado financiero global. Los bancos de todo el mundo, intimidados por las multas del Departamento del Tesoro norteamericano, se niegan a procesar transacciones cubanas. Cuba no puede acceder a cr&#233;ditos internacionales de desarrollo, y comprar alimentos, fertilizantes o insumos m&#233;dicos se convierte en un calvario log&#237;stico donde se debe pagar en efectivo, a trav&#233;s de intermediarios y con costos inflados.</p></li><li><p><strong>La asfixia energ&#233;tica:</strong> El desabastecimiento de electricidad y combustible que la isla ha enfrentado con dignidad no es el resultado de la ineficiencia, sino de una <strong>prohibici&#243;n expresa y criminal del imperio</strong> para impedir que Cuba adquiera petr&#243;leo y derivados. Washington persigue, sanciona y congela los activos de las navieras, los buques tanqueros y las compa&#241;&#237;as aseguradoras internacionales que transportan crudo a los puertos cubanos. Cortar el suministro el&#233;ctrico a los hogares y las industrias es una estrategia militar de manual de guerra h&#237;brida.</p></li></ul><p style="text-align: justify;"><strong>Las 176 reformas: Flexibilidad t&#225;ctica para salvar la Revoluci&#243;n</strong></p><p style="text-align: justify;">Frente a este escenario de cerco total, la direcci&#243;n del Estado cubano, respaldada por la experiencia hist&#243;rica del Comandante de la Revoluci&#243;n y las bases populares, ha respondido con la agilidad que siempre ha caracterizado al proceso revolucionario. El paquete de <strong>176 medidas</strong> introduce transformaciones profundas en la banca (permitiendo la participaci&#243;n del capital privado bajo supervisi&#243;n del Banco Central), flexibiliza el empleo eliminando los l&#237;mites de contrataci&#243;n de las MiPyMEs, descentraliza la fijaci&#243;n de precios seg&#250;n referencias del mercado y abre el estrat&#233;gico sector de la importaci&#243;n y comercializaci&#243;n de combustibles al capital mixto.</p><p style="text-align: justify;">Estas decisiones no son una concesi&#243;n ideol&#243;gica a la Casa Blanca; son mecanismos de <strong>resistencia creativa</strong>. As&#237; como en su momento Lenin implement&#243; la Nueva Pol&#237;tica Econ&#243;mica (NEP) en la joven Uni&#243;n Sovi&#233;tica, o como China y Vietnam adaptaron sus sistemas al mercado para fortalecer sus Estados socialistas, Cuba est&#225; asimilando din&#225;micas econ&#243;micas contempor&#225;neas para centralizar lo verdaderamente estrat&#233;gico y descongestionar la cotidianidad de su poblaci&#243;n.</p><p style="text-align: justify;"><em>&#8220;El objetivo central de las nuevas medidas econ&#243;micas es preservar la Revoluci&#243;n y sostener el socialismo&#8221;</em>, ha afirmado enf&#225;ticamente el presidente Miguel D&#237;az-Canel ante el Consejo de Ministros, dejando claro que el tim&#243;n pol&#237;tico de la isla sigue firmemente en manos del Partido Comunista y de las conquistas sociales de 1959.</p><p style="text-align: justify;"><strong>La prioridad social: El ser humano en el centro del modelo</strong></p><p style="text-align: justify;">A diferencia de las reformas neoliberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional en el resto de Am&#233;rica Latina, que desmantelan el Estado y abandonan a los trabajadores, la actualizaci&#243;n del modelo cubano sit&#250;a la <strong>protecci&#243;n del ser humano como eje innegociable</strong>.</p><p style="text-align: justify;">Junto a las reformas de mercado, el gobierno cubano ha estructurado de inmediato pol&#237;ticas sociales de choque: incrementos sustanciales al salario m&#237;nimo, revisi&#243;n anual de las escalas salariales para batallar contra la inflaci&#243;n inducida, eliminaci&#243;n de l&#237;mites para las pensiones del sector no estatal y el fortalecimiento de la asistencia digitalizada y territorial a las familias en situaci&#243;n de vulnerabilidad. Se reorganiza la econom&#237;a para generar riqueza, pero la distribuci&#243;n de esa riqueza sigue respondiendo a la m&#225;xima martiana y fidelista de la justicia social.</p><p style="text-align: justify;"><strong>Conclusi&#243;n: Cambiar para seguir siendo libres</strong></p><p style="text-align: justify;">Calificar las reformas actuales como una &#8220;rendici&#243;n&#8221; denota una profunda incomprensi&#243;n de la dial&#233;ctica revolucionaria cubana. Una capitulaci&#243;n frente a Estados Unidos implicar&#237;a desmontar el sistema de partido &#250;nico, entregar la soberan&#237;a nacional, privatizar la salud y la educaci&#243;n universales, y someterse a la tutela geopol&#237;tica de Washington. Nada de eso est&#225; sobre la mesa.</p><p style="text-align: justify;">Cuba est&#225; cambiando su arquitectura financiera y productiva precisamente para <strong>no tener que rendirse nunca</strong>. Al legalizar y ordenar nuevos actores econ&#243;micos, abrir canales cambiarios transparentes y buscar activamente alianzas con potencias aliadas y emancipadas como China y Rusia, la Revoluci&#243;n se dota de las herramientas necesarias para romper los nudos del bloqueo. Cambiar todo lo que deba ser cambiado para que el n&#250;cleo de la revoluci&#243;n, la dignidad y el socialismo cubano permanezca intactos: esa es la verdadera victoria de la resistencia en este 2026</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z3rT!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fd20cbdc4-3754-4336-8691-325f9471fedb_1080x720.webp" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z3rT!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fd20cbdc4-3754-4336-8691-325f9471fedb_1080x720.webp 424w, 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class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg aria-hidden="true" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" stroke-width="2" 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